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Hongos y medicina

  • Foto del escritor: fungivora
    fungivora
  • hace 2 días
  • 7 min de lectura

por Is Luna


Temporada de hongos, Guanajuato
Temporada de hongos, Guanajuato

Los hongos cubren el mundo: tierra, agua y medicina. Han existido en el mundo mucho antes de que la humanidad empezará a tener rastro. A día de hoy, y gracias a avances tanto agronómicos como saberes heredados, su existencia ha ganado gran reconocimiento en la gastronomía, principalmente. Hongos como el champiñón (Agaricus bisporus) o el portobello (mismo Agaricus bisporus, pero en su etapa madura) aparecen en los menús de todo el mundo. Sin embargo, los hongos, al igual que sus esporas, van más allá; han dejado el terreno puro de la gastronomía para entrar al mundo de la medicina, tanto en laboratorios como en conocimientos ancestrales pasados de generación en generación.


Todo este gran avance es gracias a la variabilidad del mundo fungi: Hablamos de una diversidad que pasa de hongos enormes, como el hongo de miel (Armillaria ostoyae), ubicado en Oregón, hasta hongos microscópicos, como los usados en las levaduras (Saccharomyces cerevisiae, por decir un ejemplo). Frente a un mundo tan vasto de posibilidades, la medicina encontró un nicho poco explotado: su grandioso potencial en la salud humana.


Este potencial no se reduce a uno o dos ámbitos. Los hongos se extienden desde la salud física hasta la salud mental. Tanto la medicina general como la oncología y neurología —por mencionar algunos— realizan constantes investigaciones alrededor de estos seres tan complejos que son los hongos.


Uno de los primeros avances médicos, y posiblemente el más reconocido, es la invención de la penicilina a partir de un hongo. Alexander Fleming fue el encargado de ello. Según la American Chemical Society (s.f.), después de que Fleming regresara de un viaje, revisó sus placas bacterianas, como lo hacía regularmente, y encontró un dato que cambiaría la historia de la humanidad por completo: Había una cepa de moho que evitaba el crecimiento bacteriano. Su interés fue tanto que decidió investigarlo más y descubrió que ese “moho” podía matar bacterias dañinas.


Es importante ubicar el tiempo histórico de dicho acontecimiento para comprender la importancia y peso no sólo científico, sino político y social que tiene el descubrimiento de Fleming. Era el año de 1928, una década marcada por guerras y previa a la Segunda Guerra Mundial o Gran Guerra. Debido a esto, la producción de penicilina en masa, que era un paso necesario para continuar la investigación, fue imposible en Gran Bretaña; todos sus esfuerzos estaban centrados en el ámbito bélico. Fue entonces cuando Florey, un estudiante de Oxford, decidió unir esfuerzos con la industria farmacéutica estadounidense (American Chemical Society, s.f.).


Pasaron más años de investigaciones, pruebas, errores, búsqueda de las cepas adecuadas —un hecho que, curiosamente, encontraron en la cáscara de un melón— hasta que lograron fabricar lo que hoy conocemos como penicilina (American Chemical Society, s.f.). En 1944, Pfizer, una de las empresas farmacéuticas que apostaron por la investigación, abrió la primera planta comercial a gran escala. Esto hizo un cambio gigantesco en la Segunda Guerra Mundial, donde se evitaron cientos de muertes gracias al medicamento. Fue tanta su popularidad que la demanda creció más de lo que las empresas farmacéuticas podían proveer, así que se vieron obligados a priorizar las dosis de penicilina para los soldados (American Chemical Society, s.f.).

Sin embargo, aquí no acabaron los descubrimientos de los hongos relacionados con los medicamentos. Otro gran avance para la sociedad fue el uso de un hongo muy común en la creación de la vacuna contra la hepatitis B. En 1965, el virus de la hepatitis B fue descubierto (Hepatitis B Foundation, s.f.). Se trata de un virus que ataca principalmente al hígado, lo que puede derivar, en el peor de los casos, a cáncer de hígado. Para la década de los 80, los investigadores habían encontrado una vacuna funcional utilizando el plasma humano purificado de personas infectadas (World Health Organization, 2016). Sin embargo, en 1984 empiezan los estudios donde la levadura —sí, la que se usa para hornear pan y para la cerveza— toma el papel protagonista (Scolnick et al., 1984).


El hongo de la levadura es reconocido por “saber seguir instrucciones” y producir algunos componentes vitales para la medicina. En el caso de la hepatitis B, los biomédicos tomaron el antígeno de la superficie o, en otras palabras, la “cubierta” del virus, y lo insertaron en la levadura Saccharomyces cerevisiae (World Health Organization, 2016). Gracias a la adaptabilidad del hongo, este comienza a producir copias del antígeno. No obstante, lo que cambia completamente la jugada y la medicina es que la levadura no reproduce el virus completo, sino sólo la proteína externa; por consecuencia, es imposible que la proteína producida por la levadura cause hepatitis B (Savoy, 2026).


La ingeniería genética no se quedó ahí, por supuesto, y empezó a expandir sus posibilidades: Tan solo en la misma década se aprobaron las investigaciones para producir insulina con la ayuda de la levadura en vez de componentes de origen animal (FDA History Office, 2022). El mismo camino tomó para la producción de medicamentos con hormonas para el crecimiento, anticuerpos e incluso coagulación para la hemofilia (American History Museum, s.f.).


Además de todo lo ya dicho, los hongos también son encargados de producir estatinas, elemento base para la elaboración de medicamento cardiovascular que regule la cantidad de colesterol en la sangre (Chegwin-Angarita, 2012).


Fuera de la gran industria farmacéutica, están otros grandes hongos que, si bien no curan enfermedades de la noche a la mañana, tienen un papel resaltable en la salud humana. Entre ellos, el hongo reishi (Ganoderma lucidum) y el shiitake (Lentinula edodes) destacan por su capacidad de fortalecer el sistema inmunológico y, en el caso del shiitake, también por producir enzimas fibrinolíticas usadas en enfermedades cardiovasculares (Petraglia et al., 2022).


Melena de León cultivada en nuestra granja, San Miguel de Allende
Melena de León cultivada en nuestra granja, San Miguel de Allende

Otro hongo de interés es el conocido melena de león (Hericium erinaceus). Este hongo no se detiene en un solo beneficio, sino que expande su red de ventajas por todo el cuerpo humano. Entre sus grandes beneficios, encontramos su uso en problemas gastrointestinales y enfermedades digestivas. El hongo melena de león se conforma principalmente de erinacinas, esteroides, alcaloides y lactonas (Gravina et al., 2023). Además, se trata de un fruto en el cual los glucanos en su pared celular tienen un fuerte papel antiinflamatorio y anticancerígeno, suprimiendo el crecimiento de dichas células (Gravina et al., 2023).


Gracias a diversos estudios, se confirmó que, en general, el hongo melena de león presenta un efecto gastroprotector en las úlceras gástricas, además de control en las secreciones de las mismas. Asimismo, evidenció una marcada protección en la integridad de la mucosa gástrica (Gravina et al., 2023). Estudios del 2025 también investigaron su potencial en beneficio de la modulación de la microbiota intestinal al “aumentar la abundancia de bacterias productoras de AGCC y reducir las bacterias dañinas” (Menon et al., párr. 34). Los hallazgos que encontraron, aunque cortos respecto a la relación estructura-función, siguen siendo notablemente prometedores (Song et al., 2025).


Además de todas, Hericium erinaceus también ofrece un prometedor futuro frente a patógenos bacterianos y fúngicos, siendo plausible su uso en infecciones resistentes a los antibióticos. Gracias a sus compuestos fenólicos, el hongo posee propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, haciéndolo un perfecto candidato para su uso tanto en la alimentación diaria como en la farmacéutica —esta última en cuanto se estandarice su producción— (Contato & Conte-Junior, 2025).


Las investigaciones siguen siendo cuidadas bajo estrictos protocolos de seguridad. No obstante, en el caso de la melena de león, no se han observado efectos adversos incluso bajo un consumo alto, siendo uno de los hongos seguros para la ingesta humana (VINMEC, 2026).


El reino Fungi es constantemente demeritado por el colectivo popular; sin embargo, su trayectoria ha demostrado el papel indispensable que tiene en la vida actual más allá de la cocina. Los hongos como la melena de león o el shiitake tienen no sólo potencial ya descubierto, sino uno escondido que la humanidad está en camino de descubrir y explotar. Todos los avances anteriormente mencionados sólo son una parte microscópica de sus usos ya que, como se mencionó, profesionales de la medicina siguen investigando su implementación en la farmacéutica actual. Y, mientras tanto, nosotros los consumimos en los platillos del diario.


Referencias y artículos citados:


American Chemistry Society. (s.f.). Descubrimiento y desarrollo de penicilina. American Chemistry Society. http://www.acs.org/content/acs/en/education/whatischemistry/landmarks/historia-quimica/ descubrimiento-desarrollo-penicilina.html

American History Museum. (s.f.). Recombinant drugs. Smithsonian. https://www.si.edu/spotlight/birth-of-biotech/recombinant-drugs

Chegwin-Angarita, Carolina, Nieto-Ramírez, Ivonne J., Atehortúa, Lucia, Sepúlveda A., Liuda J. (2012). Las estatinas: Actividad biológica y producción biotecnológica. Revista Colombiana de Biotecnología, 14(2), 157-178. http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0123-34752012000200017&lng=en&tlng=es.

Contato, A. G., & Conte-Junior, C. A. (2025). Lion's Mane Mushroom (Hericium erinaceus): A Neuroprotective Fungus with Antioxidant, Anti-Inflammatory, and Antimicrobial Potential-A Narrative Review. Nutrients, 17(8), 1307. https://doi.org/10.3390/nu17081307

FDA History Office. (2022). 100 years of insulin. https://www.fda.gov/about-fda/fda-history-exhibits/100-years-insulin

Hepatitis B Foundation. (s.f.). History of Hepatitis B Vaccine. https://www.hepb.org/prevention-and-diagnosis/vaccination/history-of-hepatitis-b-vaccine/

Gravina, A. G., Pellegrino, R., Auletta, S., Palladino, G., Brandimarte, G., D'Onofrio, R., Arboretto, G., Imperio, G., Ventura, A., Cipullo, M., Romano, M., & Federico, A. (2023). Hericium erinaceus, a medicinal fungus with a centuries-old history: Evidence in gastrointestinal diseases. World journal of gastroenterology, 29(20), 3048–3065. https://doi.org/10.3748/wjg.v29.i20.3048

Menon, A., Jalal, A., Arshad, Z., Nawaz, F. A., & Kashyap, R. (2025). Benefits, side effects, and uses of Hericium erinaceus as a supplement: a systematic review. Frontiers in nutrition, 12, 1641246. https://doi.org/10.3389/fnut.2025.1641246

Petraglia, T., Latronico, T., Liuzzi, G. M., Fanigliulo, A., Crescenzi, A., & Rossano, R. (2022). Edible Mushrooms as Source of Fibrin(ogen)olytic Enzymes: Comparison between Four Cultivated Species. Molecules (Basel, Switzerland), 27(23), 8145. https://doi.org/10.3390/molecules27238145

Savoy, M. L. (2026, 7 mayo). Hepatitis B (HEPB) vaccine. MSD Manual Professional Edition. https://www.msdmanuals.com/professional/infectious-diseases/immunization/hepatitis-b-hepb-vaccine?ruleredirectid=742

Scolnick, E. M. (s. f.). Clinical Evaluation in Healthy Adults of a Hepatitis B Vaccine Made by Recombinant DNA. JAMA, 251(21), 2812. https://doi.org/10.1001/jama.1984.03340450028021

Song, Y., Liu, X., Feng, Y., Liu, G., & Duan, Y. (2025). Recent insights into Hericium erinaceus polysaccharides: Gastrointestinal, gut microbiota, microbial metabolites, overall health and structure-function correlation. International journal of biological macromolecules, 311(Pt 3), 144013. https://doi.org/10.1016/j.ijbiomac.2025.144013

VINMEC. (2026). 9 Health Benefits of Lion's Mane Mushrooms and Side Effects. https://www.vinmec.com/eng/blog/9-health-benefits-of-lions-mane-mushroom-and-side-effects-en

 
 
 

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